Revilla y la ruta del Quebrantahuesos

Ubicación: Pirineo Aragonés. Acceso al Norte de Aínsa.

Hoy voy a hablaros de uno de esos paraísos en los que no me importaría vivir, y que se cuentan con los dedos de las manos. Lugar que hemos descubierto de manera accidental… casi. Después de hacer la ruta de las tres ermitas, nos fuimos a comer a la furgoneta, y en la sobremesa, Ana estuvo ojeando cosas sobre Tella y Alrededores. Y como estábamos ya lanzados, fuertes, ansiosos, tras hacer una excursión al día sin perdonar ni los domingos, nos faltaron pies para salir corriendo cuando leímos acerca de Revilla.

Se trata de una de esas aldeas que se han ido despoblando con el tiempo, porque ya nadie quiere quedarse tan aislado, y casi habría que decir a Dios Gracias, tras ver el enclave y sus alrededores y comprobar que es de esos santuarios en los que la paz es lo único que se respira. Motivo por el cual, seguro, lo eligieron como lugar para la introducción del quebrantahuesos. Y he ahí la segunda gracia y no menos importante de Revilla: La ruta que atraviesa y da vista a los lugares en los que anida.

Parte de la culpa de esta introducción la tiene la orografía del cañón de Escuaín. Y bajo este nombre estaría la tercera de las gracias que me llevarían de cabeza a pasar una buena temporada por esas tierras, pero menos palabrería, y vamos a ver las imágenes…

Aparcamos en una curva previa a la aldea, e iniciamos la ruta por una vereda señalizada. El bosque ya de por sí es una pasada.

Lo primero que nos encontramos junto a una pared que hace las veces de abrigo natural, es la Ermita de San Lorenzo de Revilla. Unos restos que destacan más que nada por las vistas, y por los curiosos grabados que hay en las paredes

A continuación llegamos a la zona de miradores al cañón, que nos dejarán boquiabiertos durante unos minutos. Recomiendo llevarse prismáticos para fantasear (o babear) viendo las pozas que forma el río Yaga en su descenso por el cañón.

Enfrente, en una especie de península rodeada por cañones se vislumbran las construcciones de Escuaín. Esa aldea queda marcada para la próxima visita a la zona.

Dado que la ruta es circular, tras avanzar por la ladera Este del cañón con sus cornisas, giraremos a derecha para iniciar el regreso, subiendo bastante hasta un altiplano con unas vistas sobrecogedoras…

Y finalmente llegaremos a Revilla desde arriba

Para darnos un paseo por sus calles desiertas

… disfrutando de las vistas que tendrán los pocos que puedan despertarse en este lugar. Mañana empezamos el regreso, pero aún queda alguna sorpresa!

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