Y siguiendo con nuestra huida del calor hemos ido a parar a una zona en la que, en lugar de contarse los días de lluvia, parece ser que se cuentan los del sol que tiene el año. Un microclima que puede hacerte dudar en si no te has pasado en tu búsqueda del fresco sin necesidad de salir de España.
Galicia está llena de rías, de las que ya conocíamos las más célebres, pero esta aun nos era desconocida, cosa que nos animó a acercarnos, junto a los consejos que nos la nombraban como un sitio poco saturado en verano.
Con la furgo paramos en Ribadeo, donde hay una gran explanada de hierba para aparcar, ver la ciudad, alrededores e incluso hacer noche si no se necesitan servicios para AC.
El pueblo es bastante bonito, con rincones fotogénicos, miradores, calles peatonales y bastante historia que os invito a explorar.
Nosotros, después de recorrer sus calles, anduvimos por la orilla de la ría, pasando por el cargadero de madera, hasta el faro, un paseo muy recomendable por las vistas a la ría y por lo gratificante y fresco que resulta una tarde de verano.






