Los pueblos de la Selva Negra

Triberg:

Después del Lago Titisee seguimos haciendo norte con la furgo hasta Triberg, a 60 kms. Justo antes de llegar al pueblo, empieza la ruta de las cascadas que caen en el pueblo desde allí, por lo que dicha ruta es una bajada a pie que va serpenteando en busca de captar las mejores imágenes de los saltos de agua. Tuvimos la suerte de poder aparcar, ya que una familia se iba a nuestra llegada, porque no es sencillo por lo turístico de el paraje y lo pequeño del aparcamiento.

La entrada es de pago e incluye un par de museos un poco flojos, pero aun así recomiendo la entrada. Hacen descuento a las familias.

Triberg es un escenario. Todo está muy montado y cuidado, incluso hay una especie de museo para hacerse la foto en distintos escenario típicos. Pero el enclave merece la pena, y los relojes de cuco son vistosos. Allí entramos en un supermercado para hacer una degustación de salchichas en la furgo. Como se ve en una hora, salimos a las afueras en busca de un prado que tenía buenas críticas para dormir. Pero una vez llegamos al sitio, viendo que era temprano, decidimos en lugar de hacer un pateo y echar la tarde entre verdes prados, salir hacia Oppenau y dormir allí ganado le kms a la siguiente etapa.

Oppenau:

Oppenau sí que nos resultó un pueblo típico y auténtico. Sus casas, sobre todo en la zona de la plaza central, representan la arquitectura que uno espera encontrar en esas tierras, sin tantos aditivos ni escenarios. Además, los alrededores también acompañan, y el área de autocaravanas, junto al río, es muy agradables.

Cawl:

Como teníamos un día de margen, decidimos retomar un par de etapas que se habían quedado en stand-by, por escorarse un poco al Este del eje central de la Selva Negra. Una de ellas era la parada en Cawl, hasta donde llegamos a mediodía, por culpa de una toma de aire en la perilla del filtro de gasoil. Cosa que afortunadamente se resolvió de una manera muy sencilla, aunque nos tuvo entretenidos en algún momento más del viaje.

El área de AC de Cawl es un poco inhóspita, con poca o ninguna sombra y junto a las vías del tren. Con todo, nos apañamos moviéndonos a un aparcamiento anexo a la sombra de un nogal, suficiente para comer. Luego un rato de siesteo en la manta sobre el césped, lo suficiente para que en torno a las 17 horas (cosa que ya quisiésemos en Andalucía) se pudiese salir a andar. Y estas son las fotos de una ciudad muy agradable, con la arquitectura alsaciana de tod la zona, y muchos rincones y casas tan curiosas como antiguas para visitar.

Hirsau:

Justo al norte de Cawl está Hirsau. Cambiar de área de AC fue casi como cambiar de aparcamiento en una ciudad. Lo bueno es que en este caso pillamos el área con buen sitio y a falta de sombra, un rio al lado para combatir el calor, salpicado de sauces. La zona de vaciado es bastante económica pero está muy en pendiente, cuestión de maniobrar algo.

Si bien Cawl tenía un casco antiguo sin desperdicio, en Hirsau el atractivo reside en las ruinas de su claustro. Son testigo de una potente institución pasada, y ahora acogen conciertos y actividades en verano.

Lo que no conseguimos en Hirsau fue cenar por ninguna parte: unos estaban de vacaciones (en pleno agosto) y otros decían que a las 20h ya la cocina estaba cerrada. En fin, suerte de la cocina rodante…

Baden-Baden

Bad significa Baño (termal). No se si Baden Baden será una forma de enfatizarlo, pero lo cierto es que allí ha habido baños termales desde tiempos romanos, cosa que ha traído prosperidad a la ciudad, que no siendo muy grande tiene un nivel de vida alto. A la vista está en la ópera, casino, balneario, y demás edificios. Una vez más nos beneficiamos de ser domingo para aparcar en pleno centro y recorrerla a pata sin complicaciones. Nos llamó la atención el montón de esculturas de caballos que había, el ambientazo, algunos coches que no se ven en cualquier sitio… y aquí sí tuvimos posibilidad de elegir entre varios sitios para cenar.

Al ser una ciudad con amplias avenidas, paseos, parques y zonas peatonales, lo mejor es perderse por sus calles caminando. Recomiendo la subida al mirador, para desde allí percibirla en su conjunto.

Para dormir simplemente nos alejamos un poco del centro hacia una zona de urbanizaciones que hay bajo uno de los castillos, para hacer el sendero circular que va de uno a otro, muy recomendable, y que encontraréis en este mismo blog.

Y hasta aquí nuestros días en la Selva Negra. Recomiendo ver las entradas de nuestro regreso por la Alsacia Francesa, con pueblos también espectaculares, así como las rutas de senderismo.

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