Rotelbach en Cawl

Los alrededores de Cawl dan para rutas bastante curiosas, como esta que hicimos por el valle que hay al sureste del pueblo, a las afueras. Lo curioso de la Selva Negra es que en cuanto te alejas un poco de los núcleos urbanos te encuentras en medio de cerrados bosques que parecen mucho más alejados de la civilización de lo que están. Y allí te ves envuelto en hayas y sobre todo abetos en un número tal que recuerdan a nuestros pinos carrascos. Hay tantos, que hasta hacen setos con abetos.

En el caso de la ruta que nos ocupa, había además bastantes caminos forestales, cerrados al tráfico rodado salvo terratenientes, por lo que si acaso te puedes cruzar con algún curioso ejemplar de tractor de los años cincuenta. Pero también jabalíes, cabras, ciervos… y bastantes senderistas. Cuando atraviesas estos bosques te das cuenta de dónde le viene el nombre a la Selva Negra, y es que una vez dentro apenas se ve el cielo.

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