Friburgo

Friburgo era parada casi obligada pasando «por la puerta», así que la dejamos para el regreso de Noruega en posición preferente, con casi un día para dedicarle. Aparcamos en un barrio de las afueras para evitar el pago de parking, y salimos a recorrer sus hermosas calles. Es una ciudad muy bien conservada, con una universidad importante, lo que le da un ambiente joven y bastante vivo. Empezamos por la plaza de la catedral, y de ahí fuimos dejándonos caer para ver La Casa del Grano, donde se celebraban fiestas, el almacén histórico con sus esculturas de aire medieval (con un toque japonés, para algunos) …

Luego, seguimos el transcurso del agua por las curiosas acequias que hacían las dleicias de alguna de las visitantes…

y en fin continuamos disfrutando de sus vistas rodeando todo el casco antiguo hasta sus límites, como la puerta de S Jorge

… para acabar tomándonos una cerveza artesana en una plaza llena de gente. Una ciudad tan bulliciosa como recomendable, y ya a precios que a nosotros no nos parecen tan altos como los de la península escandinava.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.